BLog de Alexxa Sick

Those are my principles. If you don’t like them I have others.
Groucho Marx

Usualmente no planeo el sexo, dejo que fluya como tiene que hacerlo. Si tengo ánimo, lo precipito; cuando no, igual lo dejo pasar. Últimamente no he tenido sexo, porque desde esa noche, ninguna de mis personas preferidas ha vuelto. Y a pesar de eso, me han llamado todos los días, y seguido mas de una vez al día. Me dicen cuanto me extrañan y cuanto desean olvidarme.

Irina llama para preguntar si comí, si he puesto el seguro a la puerta y si estoy comprando agua purificada en lugar de tomar agua del grifo. Solloza un poco aunque trata de ocultarlo, me cuenta de su día y me pregunta del mío. Pregunta indirectamente si he hablado con Joel, o si ha estado viniendo. Intento no contestarle, perdió el derecho a saber sobre él el minuto que empezó a hacer su berrinche por saberlo todo. Me dice que está intentando salir en serio con Paty y duele. No porque salga con alguien más, sino porque lo hace para no pensar en mi.

Cuando Joel llama me platica estupideces de sus amigos, de sus compañeros de trabajo, del clima, a veces del pinche fútbol. Contadas ocasiones me dice que se siente solo para cambiar de tema pronto. Una vez preguntó por Irina, “¿cómo esta?” fue la pregunta, le di una semi-respuesta y empecé a hablar de otra cosa. Me dice que ha conocido a alguien, pero no viene a verme y duele.

Los últimos días han sido muy solitarios. Trabajo – casa, nadie me fuerza a alimentarme, ni me acompañan a ver películas, ni me espera paciente a que termine el trabajo que he llevado a casa.

La semana pasada conocí a Charlie. Él estaba fumando en el callejón adyacente al edificio donde trabajo. Lo encontré cuando salía a despejarme de una tarea particularmente meticulosa. La luz amarilla del ocaso que hace que todo parezca inmóvil y suspendido bañaba el callejón. Él fumaba sentado en la escalera de emergencia.

Charlie es alto y pálido, se viste bien, me mira y sonríe. Es un refrescante cambio que me miren y no sienta culpa. Le dejé encender mi cigarro y el bromeó conmigo. Aprendí que él trabaja para uno de nuestros mejores clientes y que estoy demasiado abajo en la cadena alimenticia para haberle conocido antes. Él encendió otro cigarro para tener excusa para seguir conmigo. Sus ojos brillan enmarcados por pequeñas arruguitas que le hacen adorable cuando se despide.

Hoy fui “invitada” a una junta. Nunca voy a juntas, nunca soy “invitada” a ellas. Me doy cuenta que fue Charlie quien me requirió cuando entro y me encuentra su mirada, me sonríe. Me invita un par de tragos con él después de que salgo, acepto porque no hay Irina o Joel a quien volver.

Antes de lo que yo había previsto me presiona con su cuerpo contra la pared del pasillo que lleva a su departamento, me besa húmedo engullendo mi cara al mismo tiempo que mis labios. Busca las llaves en el bolsillo de su saco.

Viéndolo en retrospectiva sabré que es muy mala idea, que soy una puta y que estaba desesperada… en este momento solo sé que quiero que se apure. Tan pronto como cierra la puerta comienza a desvestirme sin cuidado ni delicadeza. Me dejo hacer, besar, morder.

Me penetra con mis piernas contra sus hombros, me lastima, pero es mejor que no ser penetrada en absoluto y quedarme abandonada en mi casa, ahora demasiado grande para mí misma, esperando a mi amado y mi amada que me repiten lo mucho que quieren olvidarme una y otra vez. Necesito que se acepten, que acepten que los amo así como aceptan que el sol sale en las mañanas y se oculta por las noches, como aceptan que el invierno es frío y el verano caliente; que acepten amarme así, y sin luchar contra mi o entre ellos.

Un par de gotas del sudor de su rostro caen sobre mi cara mientras empuja su verga caliente entre mis piernas y mata el orgasmo que ha estado construyéndose en mi abdomen. Finjo llegar para apresurarle. Quiero que esto termine.

Él me ha pedido que me quede, para poder echarnos el mañanero, pero le digo que tengo que estar temprano en la oficina; es mentira por supuesto, acepté el trabajo porque solo me requiere en la oficina tres días a la semana y el resto del trabajo puedo hacerlo desde casa. Aún no es tan tarde, aunque el sol se puso hace horas. No me bañé antes de irme y puedo oler a Charlie en mí. Me urge llegar a mi casa y quitármelo de encima. Pero los taxis parecen más lentos que de costumbre a pesar de que casi no hay coches ya en la calle.

La escalera parece infinita mientras la recorro. Recargado en mi puerta está Joel, hojeando un ejemplar de Sin City. Mi suerte con ellos cada vez es peor. Termino encamada con un extraño después de dos meses solitarios y la misma noche, decide aparecerse aquí otra vez y junto con él vienen la culpa y la vergüenza, el peso en el pecho.

Joel no es tan alto como Charlie, y me sorprendo pensando en que nunca había pensado en su estatura, simplemente me acomoda perfecto, no tengo que pararme en puntitas para besarle ni el tiene que encorvarse, mis piernas se enredan en su cintura y alcanza a besarme sin problemas, su estatura es perfecta. Cuando me siente acercarme se levanta y sonríe, su estatura es perfecta. Solo pienso en como desaparecerá su sonrisa cuando me acerque lo suficiente y lo huela en mi. Mientras giro la llave, abro la puerta y comienzo a prender luces, él me pregunta si cené, si quiero cenar, si necesito algo, me cuenta cómo llego a estar en el área y que no pudo aguantar más sin verme.

Yo le digo que me da mucho gusto verle y que le he extrañado como loca. No miento, usualmente no lo hago de todas formas, le estoy sonriendo y no me había dado cuenta. Él se acerca a abrazarme pero lo evito, le pido que me deje bañarme primero. Es demasiado tarde, ya sabe, ya olió a Charlie.

El entra al baño conmigo, me mira desvestirme y nota las marcas de mordidas en mi cuerpo, espera sentado en el inodoro mientras yo me lavo. Está en silencio un rato antes de hablar.

- ¿Con quién estabas?

- No le conoces. – Contesto. No tiene necesidad de saber.

- No mames Angel, ¿tan pronto te conseguiste a alguien mas?

- Dijiste que querías olvidarme.

- ¿Qué pasó con Irina?

- Ella también quiere olvidarme. – Lo oigo suspirar y se acerca para asomar su cabeza por la cortina y mirarme.

- Y tú, ¿quieres olvidarme?

- Quiero olvidar que no me amas lo suficiente para aceptar… mis mañas.

- Acepto tus mañas, te amo, pero entiéndeme, ¿cómo puedo aceptar que andes cogiéndote a otra gente?

- ¿Otra gente? Irina no es cualquier otra “gente”

- ¿Y que me dices del fulano de hoy?

- No mames Joel – empiezo a sentirme desesperada – Cuando me conociste ya era yo una cabrona y una puta, sabías eso de mí, nunca te he ocultado nada, nunca te he mentido, nunca te he prometido nada más que lo que siento por ti. Y no me mires como si te hubiera traicionado, que tú también has estado al menos con una persona a parte de mí y tu no me lo dijiste, me enteré por alguien más. Así que reflexiona cual es traición y cual no. – Joel ha dejado de mirarme, parece fascinado con el agua que resbala por mis pies y se va por el drenaje. – Joel…

- Mmmh..?

- Joel… te amo. – Mi voz se quiebra, antes de que me de cuenta, lagrimas recorren mis mejillas confundiéndose con el agua del baño. – Joey, te amo. – Le dejo estar en silencio un rato antes de preguntarle: – ¿Para qué viniste?

- Quería verte.

- Ya me viste. – No quiero que se vaya en realidad, pero tampoco quiero que solo venga a hacerme sentir culpable por cómo han resultado mis sentimientos, ni por el estilo de vida que llevo, ni por mi manera de ser.

- Quiero estar contigo.

- Yo también quiero que estés conmigo.

- ¿Quién te hizo eso? – Me pregunta señalando las marcas moradas en mi cuello, brazos, vientre y piernas.

- Okey… si te quedas tienes prohibido usar mis errores para torturarme, si te hiere saber de las otras personas que comparten mi cama, no me preguntes, porque no voy a mentirte o suavizar la verdad…- Mi voy sale quebrada y quiero patearme a mi misma por ello. Retira su rostro del trecho entre la cortina y la pared. No oigo sus pasos cuando se va por el ruido de la regadera. Sollozo fuerte tallándome la cara.

Estoy equivocada, no se ha ido. Se ha desnudado para entrar a la regadera conmigo, me abraza y lo beso. Le repito entre sollozos que le amo, que no me deje, que me hace falta. Él no dice nada, me sostiene sin fuerza. Me abandona sin irse.

Dos semanas después sigue aquí, ahora muchas de sus cosas están aquí, supongo que ya vive más aquí que en donde sea que viviera antes.



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Pa que no diga Ms Walnut que abandono el bló. Tengo tan pocos lectores que me da como igual seguir o no el bló. No tengo mucho que decir. He estado escribiendo aventuras homoeróticas en livejournal. Pero como la mayor parte de mis lectores son solo hispanohablantes y en su mayoría hombres, por eso no las he pasado para acá.

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Qué hermoso cabrón gris, pienso cuando me distraigo de los papeles que reviso para verle estirarse en mi sofá. La TV está prendida, continúo revisando las hojas haciendo correcciones con lápiz, digitando en la calculadora, intento concentrarme. Joel ha estado alternadamente dormido y despierto durante toda la tarde. La noche empieza a alcanzarnos cuando decido que eso que pesa en mi pecho no es temor a que se quede, si no a que se vaya; también decido que ya será imposible concentrarme un segundo más en esto si su piel sigue saludándome alegre y grisácea por entre su camisa y su pantalón.

- Joel - le llamo pero no me hace caso, se desliza de la consciencia al ensueño de nuevo. - Joel…

- ¿Mmhh? - No voltea a verme pero despierta, fijando sus ojos de nuevo en la televisión.

- Joel. – vuelve a hacer un sonido de reconocimiento de mi vos, aunque sin comprometerse demasiado en iniciar una conversación.

Me levanto, camino hacia él y me tiendo sobre su cuerpo tibio, automáticamente pasa sus manos por mi cintura. Lo beso lento dejando que sus labios me engullan, empujo mi cadera para estar sobre la suya, resbalo mi boca por su mejilla y quijada, muerdo con suavidad su cuello. Su miembro se siente duro y sus manos comienzan a ser mas proactivas en mi cuerpo, un poco temblorosas y deseosas, encuentran mis nalgas y me aprieta contra sí mismo.

Me saca la blusa para lamer mis senos sobre el bra. Explora la piel de mi trasero metiendo su mano dentro de mi pantalón. Yo beso su pecho mientras le quito la camisa que obedientemente me ha ayudado a sacar. Me siento tibia y mojada. Al llegar a la piel de su estomago le raspo con ternura la piel con mis dientes, el sabor metálico y a sal inunda mi lengua, él se tensa, su respiración es entrecortada. Su cadera se empuja contra mi cuando paso mi mano sobre su erección cubierta de ropa, se estremece mientras deshago su botón y deslizo su zipper para abrirlo. Con la punta de mi lengua exploro la franja de piel justo al borde de su bóxer al que luego jalo solo lo suficiente para descubrir la cabeza de su pene. Le rozo con mis labios, después con mi lengua, sus dedos se enredan en mi cabello.

Joel levanta su cadera para poder empujar pantalón y bóxer fuera del camino, yo lengüeteo en pequeños y rápidos movimientos la extensión de piel recién descubierta y él gruñe con frustración. Bajo mis piernas del sillón y me arrodillo junto a él, tomo su pene con una mano y guío a mi boca. Él se incorpora sobre sus hombros para poder ver lo que estoy haciendo. Me voy deshaciendo del resto de mi ropa sin dejar de atender su miembro.

Succiono, muevo mi lengua sobre la piel, mi mano deslizándose por sus testículos, hacia el perineo y de vuelta a su pene. Mi otra mano explora mi entrepierna que comienza a punzar. Sus manos empujan y jalan mi cabeza al ritmo que él me desea. Un poco mas y me detiene, me separa de su pene y me mira, debo tener los labios hinchados e irritados, sus ojos parecen desenfocados, baja las piernas del sillón sentándose y jala mi brazo, el que no está aún aferrado a su miembro, el que tengo entre las piernas, hasta que mi mano está frente su rostro y lame mis dedos con cuidado, algo en mi vientre da un salto.

Se arrodilla junto a mí quitándose por completo el pantalón, extrayendo en el proceso un preservativo, me guía para que ponga mis codos sobre el asiento del sillón y me separa las piernas con su rodilla, mientras se acomoda justo detrás de mío, preparándose para penetrarme. Se deja entrar en mí sin pedir permiso y sin esperarse, empieza a moverse. Un par de minutos después se corre.

Mi corazón está a punto de saltarme por la boca y dejarme muerta de frustración, pero él mueve su mano y la aprieta contra mi pubis, mi cadera salta como si tuviera voluntad propia apretándose contra sus dedos. Desliza su pene fuera de mi y se sustituye con sus dedos índice y medio, su pulgar acaricia mi culo amenazando con dejarse entrar sin permiso. Grito, suspiro, gimo, me corro apretando el sofá con ganas, con todo mi cuerpo temblando. No sé quien le enseñó a hacer esto a Joel pero se lo agradezco en los minutos que tardo en sentirme regresar a la conciencia, él muerde mi hombro con ternura, y da similares mordidas suaves en su camino a mi oreja donde deposita varios “te amo” sin dejar de tocarme de voltear mi cuerpo hacia él para abrazarme y besar mis labios meter su lengua entre mis dientes.

Apenas registro el sonido de la puerta que se abre. Irina produce un sonido, no sé si dijo algo pero puedo entender que está furiosa y frustrada, pero no se mueve de el marco de la puerta, aún sostiene la perilla entre los dedos de una mano mientras con la otra, aprieta los cordones de una bolsa de regalo, sus nudillos están blancos. Me levanto y camino hacia ella. Puedo sentir que Joel lanza un puñetazo contra el sillón. Irina se mueve lento indicando que se va a ir, pero como esperando que la siga, que la detenga. Veo la manga de un vestido que usé el martes asomándose desde el bote de ropa sucia y lo saco, me lo pongo lo más rápido que puedo y salgo de mi departamento tras ella, la alcanzo en las escaleras al final del pasillo, se deja caer en el primer escalón aún tiene apretada la bolsa de regalo en su mano. Me siento junto a ella buscando que su mirada se fije en mí, pero se esconde tras su flequillo volteando su cara hacia la pared, solloza, paso mi mano por su cintura acercándola a mí y ella se estremece.

- Perdón - me dice limpiando su cara con una mano. - No sabía que iba a viajar hoy, solo quería verte…

- No tienes por qué pedir perdón, sabes que me encanta que vengas.

- Joel…

- ¿Mmh? - trato de no comprometer mi respuesta, maldigo en mi cabeza, maldigo éste momento y la situación en la que me encuentro.

- Joel, - vuelve a decir - ¿Cuánto tiempo tiene quedándose aquí?

- Se quedó un par de días la semana pasada y hoy iba a quedarse, pero supongo que ahora querrá irse. - Le respondo y maldigo mi sinceridad, la siento relajarse contra mi cuerpo, sus nudillos ya no están blanquecinos sobre las cuerdas de la bolsa de regalo. - ¿Quieres pasar? ¿Ya cenaste? ¿Tienes hambre? ¿Quieres que pidamos algo? Nosotros aún no cenamos…

Esto es tan inusual que duele. Joel e Irina, sentados delante y detrás de la barra en mi cocina, yo a un lado, en la cabecera. Ella empuja la comida con los palillos con torpeza, él es más hábil con este tipo de cubiertos, varios contenedores de comida china se enfrían entre ellos, intercambian información acerca del D.F. de sus trabajos, del clima, de nada. Me resulta tan extraño que de pronto quiero que se vayan, no verlos, no sentirlos cerca, no oír sus voces.

Irina me besa en cuanto la puerta del baño se cierra tras Joel y se separa de mí en cuanto oye el agua del lavabo correr mientras él se lava las manos. Me siento estúpida e inadecuada, como cuando tenía quince años, robando besos cuando el adulto sale del cuarto. Joel no se ha dado cuenta, o quizá solo pretende no darse cuenta, toma el control remoto y vuelve a poner en marcha el DVD. El resto de la película lo miramos en silencio.

Y todo concluye en la cama, en ropa interior, sin deseo, sin toques indiscretos, solo con cansancio y sueño.

- ¿No me vas a preguntar? - Dice Irina quedo, casi en mi oído.

- ¿Eh?

- Sobre Paty. - Recuerdo que dijo algo sobre ella antes de irse, pero, ¿Qué puedo preguntar si no me interesa saber?

- ¿Qué pasó con Paty? - Mi corazón late fuerte, quisiera que no hiciéramos esto frente a Joel, deseo que esté dormido pero sé que no lo está.

- Lo que tenía que pasar. - Me doy cuenta que mi elección de palabras para formular la pregunta no fue la más afortunada. Joel voltea a verme bajo la poca luz que entra por entre las persianas.

- ¿Te divertiste? - Si realmente, en verdad, fuera absolutamente indispensable tener que sostener este tipo de conversaciones, ¿no podría haber sido sin Joel presente? Siento que en este momento la situación le divierte, le hiere e intriga, enreda sus dedos con mi mano, la que le queda más cercana, es discreto, tiene cuidado de que Irina no se percate.

- Si. - Contesta ella en un susurro, pero no siento que sea sincera, quizá solo quiero que no lo sea.

- Me alegro. - Siento que se hunde más en la cama, como si la decepción le adicionara peso. Tomo su mano con la mía, la que no tiene él. Beso los dedos de ella primero y luego los de él.

Irina se estremece, está llorando. Al contrario de lo que se pueda pensar, no me gusta herirlos más de lo necesario. No, esto no es correcto, ni cierto, no me gusta lastimarlos y punto. Por eso intento que no se encuentren, porque sé cómo se sienten cada vez que esto pasa; tampoco les miento, intento ser sincera sin entrar en detalles que pueden ser dañinos o indeseados; y por esta razón siempre intento estar para ellos y no sólo con ellos.

Irina está dolida y sé que Joel está a punto de salir herido también cuando suelto su mano para tocar la mejilla de ella, pero desisto a medio camino me desenredo de la mano de ella también y me levanto de la cama, prendo las luces y voy hacia la cocina, abro varias alacenas hasta que la encuentro, media botella de tequila, empiezo a buscar un vaso en que servirme pero al final decido tomar de la botella.

Joel se ha incorporado en la cama, su mirada baila triste entre mi cuerpo y el de la mujer que solloza junto a él, con la cara enterrada en mi almohada. Él es quien la consuela, su mano cálida le acaricia el cabello. Yo misma tengo ganas de llorar. Tomo otro sorbo de alcohol y me devuelvo a la cama, les separo y obligo a Irina a sentarse, con cariño le limpio las lágrimas y le separo de la piel los mechones húmedos que se han quedado pegados a su cara, empino la botella en su boca sin preguntarle si quiere, la obligo a tomar un trago.

Joel mira al vacío, tiene su boca abierta y sus manos recogidas sobre su regazo, un cabrón seco, pienso, le extiendo la botella de tequila pero me rechaza con una seña. “Vas a tomar, y vas a quitar esos ojos de ardilla atropellada, vas a seguir callado” pienso enojándome. Él debe haber visto algo de esto en mi mirada por que toma la botella entre sus dedos y la empina en su boca tragando una generosa cantidad de líquido. Vuelvo mi mirada hacia Irina de nuevo, le sigo acariciando el cabello y las orejas.

- Te amo. - Por el rabillo del ojo percibo que Joel se ha tomado un trago mas. - Sé que no es suficiente para ti, pero no llores, ¿sí?

- Sería suficiente, si fuera cierto. - Me siento que el aire me deja, como si me hubieran dado un puñetazo al estómago, tomo la botella de entre los dedos de Joel y él se estremece alejando su mano de la mía. Él se ve estupefacto, inseguro, quizá un poco asqueado y herido. Estoy frustrada, realmente frustrada y encabronada. Bebo más tequila.

- ¿Saben qué? - Les digo sin gritar, levantándome de la cama y empezando a recolectar la ropa de ellos que está regada por todo el cuarto. - Estoy harta de ustedes dos y su apuro por poseerme. - Ahora me miran con los ojos muy abiertos e incrédulos, creo que he empezado a gritar y ellos aún dudan de mí, me encabrono más. - Ya me cagaron sus lágrimas y lástimas. Váyanse, por favor, váyanse ya. Vuelvan cuando estén resignados a amarme y no poseerme, no soy una cosa, chingada-madre. Si digo te amo es porque en realidad lo siento y estoy realmente cansada de que se me llame mentirosa cuando no he sido otra cosa que sincera y honesta con los dos. ¡Fuera! ¡Largo!

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Behold... My Future
  I will marry Ohno Satoshi.  
  After a wild honeymoon, We will settle down in New York in our fabulous Apartment.  
  We will have 3 kid(s) together.  
  Our family will zoom around in a Black nissan.
  I will spend my days as a Psychologist, and live happily ever after.  
 
whats your future
 

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As far as the Japanese fandom is concerned, those who are 51-67% obsessed with a Japanese boy band is pretty much as normal as it gets. Congratulations, you know more than the average newbie, but you also have more things to learn about our favorite boys! :)

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Disclaimer: Este es una ficción de personas reales, que no me pertenecen,
Fandom: Arashi
Clasificación: NC-17 por menciones de la anatomía masculina y la violencia
Pareja: Matsumiya = Ninomiya Kazunari x Matsumoto Jun
Título? tiene que llevar uno? Supongo que podría ser "una lección de paciencia" o también "¿que traes ahi Matsujun?"

Matsumoto Jun entra por la puerta con una extraña sonrisa, trae algo en la mano, Ninomiya Kazunari no lo nota, perdido en su juego. Jun se balancea al avanzar hacia él, Nino despega sus ojos del Nintendo DS lo suficiente para darse cuenta que Matsumoto se acerca.
Hoy han sido los primeros en llegar, Aiba, Ohno y Sakurai van a llegar más tarde por sus compromisos individuales. Jun da un par de pasos más. Sonríe, no su sonrisa adorable que regala a las fans, no la de las cámaras, ni tampoco la sonrisa que alborota hormonas, ni siquiera es su sonrisa genuina, y algo en ella hace que Ninomiya salte del sofá cerrando el DS con un click.
- ¿Qué traes ahí MatsuJun? - Le dice con precaución dando algunos pasos hacia atrás alejándose del otro chico.
- Nada, Nino, Nada. - Contesta avanzando, mientras empuja su mano por detrás de su cadera, ocultando el objeto, pero no su mano. Su tono de mofa y su boca imita el rictus de burla.
Nino se percata de que está a punto de acorralarse a si mismo y evalúa sus opciones de escape, solo tiene un par de segundos antes de que el otro lo alcance. Decide, pero Matsumoto resulta mas ágil y pronto se encuentra doblado, mejilla sobre superficie fría de plástico y la orilla de la mesa cortándole la cadera, las rodillas dobladas en un ángulo casi doloroso. El peso de Jun se siente tibio y punzante sobre él, inmovilizándolo.
- ¿Sabes, Nino? - Le dice lento, pausado, moviéndose apenas para asegurar las manos de Nino con un cinturón. - ¿Nino? – Pregunta para asegurarse que le escucha.
- Matsuun~ ¿Qué haces? – interroga imposiblemente dulce, suave, intentando distraerle para escapar.
- Dándote una lección…
- ¿Lección de qué?- cuestiona intentando incorporarse una vez que el peso de Jun ha cedido un poco, quiere salir corriendo. Pero le detiene sin esfuerzo, colocándolo sin nada de delicadeza en la anterior posición, le saca el aire. Cuando puede volver a respirar se queja. Jun solo se limita a separarle las piernas con la rodilla.
- Una lección de paciencia. - Nino se retuerce y de pronto la mano de Matsumoto está en su cintura, deslizándose por la curva de sus nalgas. - Últimamente estás ansioso, eres grosero no solo con nosotros, que estamos acostumbrados, sino con los invitados… solamente… - MatsuJun deja de hablar deteniendo sus dedos en la curva justo debajo de las nalgas, en la antesala del culo de Ninomiya, quien toma una bocanada de aire, agitado. - quiero que aprendas a comportarte… - Le dice retirando su mano, alcanzando el objeto que ha puesto en su pantalón: un cepillo cuadrado, que ha tomado sin permiso del estilista. Lo descarga sobre el trasero de Nino una vez. Produce un ruido elástico, a lo que sigue inmediatamente un quejido agudo, sorprendido y amargo. - Vaya, Nino, no sabía que podías alcanzar esa nota. - le dice burlándose, al tiempo que acaricia la piel recién mallugada, por encima del pantalón, lo hace con suavidad, casi con cariño.
- Suéltame Jun. - Logra decir Kazunari, casi por completo re-compuesto, digno, sereno. Jun aprieta entre sus dedos la carne, un quejido involuntario se escapa del no tan compuesto, ni tan digno o sereno Nino, Matsumoto vuelve a descargar el cepillo en su víctima, quien ahoga un grito mordiéndose los labios.
- No. - Contesta duro e impasible, antes de descargar el cepillo nuevamente.
- Jun… Jun… - la voz de Nino es temblorosa, sollozante, él se retuerce bajo la otra mano de Jun, la que no sostiene el cepillo, que ya ha descargado un cuarto y quinto azote. – Ya… por favor, para, no más… - Se queja quedo, agudo con una agonía desconocida para ambos. - …Jun… por favor…
- Shhh…. Shhh… - Jun dice, como intentando calmarle, aunque en realidad lo que intenta calmar es la tensión acumulándose por debajo de su ombligo cada vez que escucha la voz suplicante. Descarga dos golpes más, sintiendo al otro chico estremecerse, sintiendo como cada vez se vuelve mas dolorosa la erección creciendo en sus pantalones. Deja el cepillo en la mesa, acaricia a Nino, desde el área dañada a su cadera, deslizando sus dedos por el pequeño parche de piel entre la presilla del pantalón y la camisa que se ha descubierto por el forcejeo. Nino se estremece nuevamente.
- Jun… - Vuelve a suspirar en ese tono que le da escalofríos a Matsumoto.
- ¿Si, Kazu?
- Suéltame por favor… - Jun no contesta, si limita a depositar un beso seco, mustio en la piel descubierta al pie de la espalda de Nino, pasándole una mano entre las piernas abiertas, rozándole las bolas.
- Jun… - se queja al sentir la mano deslizarse nuevamente hacia sus nalgas. - … Por favor…
- ¿Vas a dejar de comportarte como una nena en su ciclo?
- Si, lo prometo, suéltame… por favor, suéltame.
- mmmhh… No. – Nino deja salir un gruñido de frustración que se convierte en sorpresa al sentir que la mano de Jun se enreda sobre su pene erecto. – eeh…. ¿Kazu?
- ¡¡Suéltame!! – Repite con tanta autoridad como el temblor en su voz le permite.
- Okay.
Jun deja de presionarle contra la mesa y con un movimiento fluido, le desenreda del cinturón. Nino le lanza una mirada asesina, tan atenuada por las lagrimas que se secan en sus mejillas. Matsumoto alcanza una toalla húmeda de entre las cosas que se cayeron de la mesa y se acerca a él, Ninomiya no se aleja, no reacciona, incluso cuando Jun empieza a limpiarle la cara con ternura. Nino suaviza su expresión, y el otro chico comienza a darle besos intermitentes y ligeros, húmedos. La mirada de Nino es profunda, oscura y penetra en la cabeza de Jun cuando se separan, sus labios se encuentran dos instantes después, enredándose en el cuerpo del otro lentamente.

- Siéntate, Nino-Kun – Dice Sakurai hojeando su tercer periódico del día. Aiba está en un rincón embebido en su guión, con audífonos para no tener que oír a los demás y poder concentrarse.
- Nah, no gracias, estoy bien aquí. – Sonríe Ninomiya apaciblemente recargado en la pared sin despegar los ojos de su DS, siendo perfectamente amable con los otros miembros de Arashi y con el staff.
Matsumoto sonríe desde atrás de Ohno, quien le está ayudando con algunas partes de la coreografía.

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Algunas veces se nos fuerzan responsabilidades, nos caen pesadas y las sobrevivimos, quizá por elección propia o hay veces que solo no tenemos opción, hay veces que las responsabilidades se deslizan perezosa, lentamente en nuestras vidas y antes de darnos cuenta las aceptamos como cualquier otro hecho en nuestra vida.
Mi cabello es lacio, mi estatura es promedio, tengo un lunar en la barbilla, el cielo es azul, comer, dormir e ir al baño, no son opcionales; trabajar para obtener dinero tampoco lo es; mandar una parte de mi sueldo a mis padres si es opcional pero no puedo dejar de hacerlo; y cada tarde o noche, antes de ir a dormir, después de salir del trabajo, le tengo a él.
El aire frío en mis mejillas hace que penetre la idea a mi cabeza de que el otoño ha llegado, un poco más rápido de lo que me hubiera gustado. Podría tomar un taxi a casa, podría pedirle a algún compañero de trabajo que me dé un aventón, pero hoy, necesito caminar, pensar en lo que estoy haciendo, dejar que la calle helada y oscura me relaje.
El camino me parece más corto de lo que es, perdida en mis pensamientos. Él ya está esperando en la puerta cuando llego. Me sonríe, tiene una bolsa en la mano, genial, trae la cena. Se lo agradezco profundamente. Comemos en silencio en la barra de la cocina. Sorbiendo traguitos de té de arándano.
Su piel tiene ciertos tonos grises, en la luz mortecina que se cuela por las cortinas.
- Tienes que irte, no puedes quedarte. - El se revuelve en el sillón de una plaza donde se ha quedado dormido, abre los ojos, parece confundido.
- ¿Porqué? No ocupo mucho espacio. - Se estira, su piel que hoy se me antoja gris se asoma entre la presilla del pantalón y el borde de la camisa. Me quedo viéndolo, no sé porqué, no puedo quitarle los ojos de encima.
- No, tienes casa. Ve.
- ¿Puedo darme un baño aunque sea?
- ¿Sales rápido? Tengo que dormir temprano hoy.
- ¿Temprano? ¡Ya son las 3 de la mañana!
- Báñate rápido y vete. - Me pierdo en su cintura mientras se estira una vez más, ahora levantado, dirigiéndose al baño.
- Irina ¿verdad? - No registro lo que me está diciendo hasta un minuto después, finjo demencia.
- ¿Qué?
- Viene Irina, ¿no? - Me levanto y no respondo, me voy a la cama, es el mismo cuarto. Un pequeño departamento donde cocina-sala-recámara están en el mismo cuarto.
- Báñate rápido y vete. - Le repito dejándome caer entre las sábanas revueltas. Él me mira por sobre su hombro, camino al baño.
- ¿Otra vez? ¿Qué tiene? ¿Por qué iba a objetar a tu amigo en el sillón?
- No piensas quedarte en el sillón y lo sabes. - El camina un par de pasos más hasta la puerta del baño.
- En serio, Angel, que tu no aprendes. - Se mete al baño antes que pueda contestarle. Estoy segura que no dije nada pero sé que vocalicé mi frustración. Él ríe desde el baño. Oigo que la ducha se abre.
No me di cuenta cuando me quedé dormida, aunque sí sentí la cama moverse bajo su peso mientras se acomodaba detrás de mí, pasando su mano por mi cintura, no tengo fuerza para protestar, es más fácil solo dejarle, es más cómodo.
- Solo traje comida para ti y para mí, no sabía que ibas a tener compañía - Dice Irina sorbiendo su café, en un vaso desechable que se ve demasiado caro para mi gusto. Él se viste impúdico, desvergonzado frente a ella, frente a nosotras. Yo aún traigo lo que traía puesto ayer. - Cínico - murmura Irina por lo bajo de su aliento.
- No se preocupen por mí, yo tengo que irme ya - él sonríe fresco, como si no notara que Irina le frunce el ceño, ignora el mal humor que emana de ella, me besa la frente antes de salir sin ninguna otra despedida.
- ¿Otra vez? En serio, Angel, que no aprendes. – me dice una vez que él se ha ido.
- Curioso, lo mismo me dijo él de ti.
Ella se marcha después de desayunar, poco ceremonialmente, no me toca, apenas me dirige la palabra, se dispone a besarme la frente antes de irse, pero supongo que recuerda que él ha hecho lo mismo más temprano, se abstiene, murmura algo como “tengo que regresar al trabajo” y se va. Siento el impulso de golpear mi cabeza contra la mesa una y otra vez.
Esta tarde su piel se ve amarillenta, bajo el farol de frente a mi trabajo. Él tiene la gorra casi sobre los ojos y dormita recargado en la pared, camino hacia él cuidando que no pasen carros, le pateo suavemente, solo para despertarlo. Me sonríe levantando mucho la cabeza para alcanzarme a ver por debajo de la visera de su gorra.
- ¿Cómo te fue con la otra? - Me pregunta mientras caminamos hacia mi casa. El sol ya casi está totalmente oculto, y las luces mercuriales están prendiéndose.
- ¿Otra? Solo tengo una, Irina. - Le contesto ajustándome el suéter un poco mejor, protegiéndome no solo del frío sino de su mirada inquisitiva.
- ¿Yo soy el otro? - me pregunta otra vez deteniéndose. Esperando que yo lo jale conmigo, le llame a venir, o algo.
- Solo tengo uno, a ti. - Le digo sin parar de caminar, sin voltear a verlo, hundo mi barbilla en mi pecho, unos pasos más allá me doy cuenta que no me sigue y volteo a buscarle. Ya no está.
Maldigo en mi cabeza. Termino de caminar el tramo que me falta para llegar a la casa. Se siente solo el espacio, mi espacio, la luz alumbra pero no ilumina la perspectiva. Sirvo cereal en un tazón y mientras estoy vertiendo leche tocan mi puerta. Sin mirar quien es, sin esperar, abro, y ahí está él, con una bolsa de pan bajo el brazo. Le doy un beso ligero en la mandíbula y lo hago pasar.
- Te amo - me dice mientras le procuro un vaso de leche que beber con el pan.
- Yo también a ti. - Me mira y parece herido e incrédulo. - te amo, eso no te hace mi dueño o el único amado.
- Eres egoísta - me dice antes de tomar un trago del vaso que le acabo de poner en frente.
- ¿Cuál es el problema si lo soy? - estoy a punto de saltarle, atacarlo, pedirle que se vaya. Pero él no dice nada, se limita a darle una mordida al polvorón que sacó de la bolsa. Es demasiado “hombre” para admitir que lo lastimo.
- ¿Puedo quedarme hoy? - No le digo nada, solo como en silencio mi cereal al otro lado de la mesa. No sé si quiero que se quede.
Cuando vuelve como media hora después trae dos botellas de vino tinto a las cuales ataco sin misericordia y particular alegría, él sonríe complacido, hablamos de estupideces, olvido que estoy molesta con él y sus pataletas de mocoso chiple. A la mitad de la segunda botella él se desliza sobre mí metiendo sus manos por debajo de mi blusa, repasando mis costados. Me mira medio borracho, expectante, supongo que quiere saber si puede seguir, desvío mi mirada, no quiero decidir, él puede decidir por mí.
Deja caer su cabeza sobre mi hombro, siento su respiración junto a mi cuello, levanto los brazos sobre mi cabeza. Repasa sus labios en mi piel, por detrás de mi oreja su nariz soplando aire caliente, me estremezco.
Bajo una pierna del sillón y subo la otra al respaldo para dejar que él esté entre mis piernas. El empuja su cadera y puedo sentir como crece su erección contra mi pierna. Sus labios encuentran mi boca, pero no respondo el beso, no tengo ganas, le dejo que continúe, no le ayudo, me quedo mirando al techo mientras lo siento temblar contra mí.
Se da por vencido al tratar de sacar mi blusa y no coopero. Se deja caer sobre mí respirando pesadamente.
- Haz algo… - me dice con un deje de desesperación. - ¿no quieres?
Le paso las manos por la espalda le acerco más, le repaso la piel de la cara y la oreja con mis labios. Para después empujarlo hasta que no está sobre mí, me levanto, me saco la blusa y el bra con un movimiento, lo veo por encima del hombro y le hago una seña para que me siga a la cama. Se quita la camisa antes de seguirme y me termino de desvestir antes de llegar a donde está la mesa de noche, saco un condón, espero que él llegue hasta donde estoy y me arrodillo, bajo su pantalón para ponérselo.
Desenrollo el condón a lo largo de su pene, penosamente lento, quiero desesperarlo quiero que me tome y deje de pedir permiso, quiero que me desee tanto que duela. Lamo lentamente la piel cubierta de latex, dejando que él vea.
- Ya. Ven acá. - me dice empujando y jalándome de los hombros para levantarme. Se sienta en la cama me espera acariciándose. - Siéntate aquí.
Subo a la cama con cuidado de hacerle sentir mi cuerpo pero sin tocar su erección y él gruñe con desesperación, pero no hace nada más que guiarme a lo que él quiere. Al final termino haciendo sola el trabajo, cogiéndome yo sola, pasando mis manos por mi cuerpo. Él se corre antes que yo, apenas un par de minutos desde que estoy empalada en él.
Perdón, me dice mientras me dejo caer en la cama.
En la mañana al despertarme él ya no está. Me quedo en cama intentando no pensar, al parecer eso es lo único que hago últimamente, tratar de no pensar. Como a eso de las 3 llega Irina, trae comida. ¿Qué pasa con esta gente que quiere alimentarme?
- ¿Joel? - me dice tratando de empatizar conmigo recostándose en la cama junto a mí esforzándose por solo ser compañía y nada más. - Ven, vamos a darnos un baño.
Irina me trata a veces como si fuera una retardada, es reconfortante dejar de tomar decisiones, no pensar, dejarme hacer, que ella diga que hay que hacer y cómo, al contrario de Joel, que siempre espera que yo imponga el ritmo, que yo diga que sigue.
Empuja mi brazo por atrás de mi espalda, inmovilizándome contra la pared, no importa lo que digan, siempre me hace falta alguien con quien pueda perder el control, alguien con quien no decidir sea una opción, alguien que sepa lo que quiere y lo tome... El agua caliente me recorre el cuerpo, me estremezco contra la pared aún fría de la regadera. Irina no es mucho más grande que yo, ni más fuerte, igual me dejo dominar, empuja mi brazo un poco más arriba y duele, sus pechos contra mi espalda me hacen que deje de pensar en ello, estiro mi otro brazo para tocarla, pero pronto me inmoviliza juntando mis muñecas justo debajo de mis omoplatos. Me quejo y ella se ríe, me detiene con una mano mientras con la otra me acaricia la cadera, las nalgas, mete los dedos entre mis piernas apenas rozando mi piel.
Arqueo mi espalda con la esperanza de alargar la caricia, de hacerla completa, pero ella solo se retira. Juega conmigo, me tienta hasta que tiemblo y ruego, me oigo decir “ya... por favor… por favoor… porrr favooorr”. Al carajo la dignidad, el orgullo, la disciplina, el autodominio, al carajo, quiero correrme y quiero correrme ya.
Pero me hace esperar, se comporta deliberadamente lento, aunque ella misma está al borde del orgasmo, lo sé porque sus labios se estremecen ligeramente secos y abiertos.
Irina se viste en la penumbra del cuarto, la única luz prendida es la del baño. Yo la miro de entre mis sábanas, podría vestirme pero no lo haré, hoy dormiré desnuda, imaginando que no duermo sola. Irina no voltea a verme y no me habla hasta que se está volviendo a poner las botas, después de secarse el cabello con cuidado.
- Tengo que ir al DF mañana, no voy a venir hasta pasado el 15…
- Okey.
- Llámame si necesitas algo.
- Sipis.
- Ya no dejes que ese güey se quede aquí.
- ¿Eh? - me siento en la cama en un movimiento, tengo la boca abierta, me doy cuenta de lo estúpida que debo verme, pero Irina no voltea a verme.
- Te amo.
- Yo también te amo. - Irina chasquea la boca antes de levantarse y caminar hacia la puerta reflejando su fastidio en cada uno de sus pasos.
- Pero igual te acuestas con él.
- Eso no significa que no te ame. - “Si te vas a ir vete ya” pienso, pero no digo nada más, ella me mira dándole la espalda a la puerta.
- Paty me invitó a salir - no digo nada, ¿qué hay que decir?, espero que elabore el pensamiento. - ¡Madres! ¡Di algo Angel!
- Diviértete.
Irina sale furiosa por la puerta y la azota antes de irse. Me duermo.


-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Me disculpo sinceramente por no escribir bien, pero hey, al menos estoy escribiendo otra vez, y en español xD yo sé que no es muy buen relato, pero tengan paciencia, un día volveré a hacer cosas que al menos me dejen contenta a mi

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con Matsuyama Kenichi como Katou Masaru
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y Ninomiya Kazunari como Kurono Kei
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yay!!! ando bien emocionadísima con esto!!!
como saben Gantz es uno de mis mangas preferidos

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y lo quiero, por supuesto...

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mi fetiche con la gente bonita fumando había terminado:


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y si es arashi mi obsesión mas reciente

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si le dan click la pueden ver grande

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via: http://nerviosismo.tumblr.com/post/202172044/epic-shit

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Few weeks ago I had a major I-think-I'm-pregnant freak out.

Please don't think I'm a stupid brat who won't use protection while fucking, because the freaking damn condom ripped and then I took the morning after pill... but still I panicked, fortunately, turns out I wasn't knocked up.

But the panic brought thoughts, panic thoughts, about raising children. Then I remembered a move I saw few weeks ago, with my love eddie furlong called jimmy and judy in which the guy likes to film stuff with his handycam everywhere he goes, eventually capturing his parents playing BDSM, father as a female submissive and mother as Dominant, and the guy says no wonder I turned out this way, this way meaning being a sick bastard. I started thinking no way I could be a parent no way, I'd be as screwy and sick as I am now, as I've been for years, no way I could be a parent if I wanna go to japan just to screw my brains out, if I wanna travel the world to slut out as much as I can.

This trail of thinking led to think I haven't nearly fucked as much as I'd like to, which is kinda fucked up since I AM in a relationship, and I am supposed to have a BF since little over two years ago...

I feel stripped out of my libido by my relationship I've been trying to re-light the sparkle but he just doesn't want to and I came to realize I miss my self, my old sickishly delicious sex-fiend self. I miss the fantasies and acting accordingly, he stripped me down of all this and my love for him is getting the hit, the angst seed is there, the resentment blurring my over all vision, I feel annoyed whenever we talk, I just don't know how I feel anymore, I don't know if I can get over the sense of loosing my self to other person, if I can forgive him for strangle that little bit of me, because believe me he did, and I hadn't realized what he was doing each time he wouldn't react to my advances, every time I was horny (ready and letting him know I was) and he was talking about the x-men as if I was some kind of wacko.

I used to feel so at home when I was with him... Now I feel lost and homeless again, alone.

I've been taking refugee in ARASHI and fanfic about them... just as a paliative so it won't hurt that much.
I wrote a fanfic about it the other day... in my head... If I get lucky I will write it down for real in here soon... but not now...
I'm going leaving my sad pathetic rant to rot in the net

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a post I made for the forum for the movie "Welcome to the dollhouse" In IMDb.com I felt the need to share it in here too:


I was bullied almost my whole basic education. In elementary school kids wouldn't touch me because they said I was carrier of the "ugly" disease and they wouldn't want to get ugly too, my mother didn't do my hair or fixed me up before going to school so I always looked a mess even if I was clean because I bathed every day, and they teased me for that every single day. I preferred to read than play in the yard so I was cataloged a freak, and nobody wanted to talk to me. Once they said I had lice, and the teachers separated me from the group even though I've never had lice. They used to steal other people's lunches and then put them in my back pack so I got punished for that. Then there was a boy who was always saying mean things to me and poking me with his finger the only time I tried to fight back I got severely scolded and punished by the teacher I learned not to fight back, and the teacher knew which people annoyed me the most and always tried to seat me next, behind or infront of them for some reason. I needed glasses and I was always the tallest kid in the class and my parents wouldn't believe I needed them so they wouldn't buy them for me and the teachers always seated me at the back of the classroom and I never could see the blackboard. When at last I got glasses they were very ugly because my mother didn't wanted me to break them so she bought me the ugliest thickest glasses she could find.
When I turned 12 I was C cup in my bra and I had HIPS and I looked like 16 years old when everyone else looked like kids.
Then I went into junior high when someone threatened me to RAPE me, and I was so scared and I told a my spanish teacher who looked like a severe woman who I could trust, she only said it was my fault because I was talking with boys. I changed schools, and in my new school they called me cow and ignored me because it was very very snobbish.. I mean either you wore designer clothes or you were a freak unworth talking to... So they spat on me when I passed, when I had to stand they spat on my seat they spat on my hear while I couldn't see...
I tried to kill my self by the time I was 14, more a cry for help than an actual suicide, but nobody noticed, they I got to be a cutter, cutting my arms and legs just to feel alive. I gained weight because I only felt good when I was eating. I tried to talk with my parents about all this but they only were like you have to be strong and deal with it.

In my house things weren't any better because my parents always worked and many people raised me and my sister, and they never treated us fairly because we had darker skin than theirs, and they were white (we are mexicans) and we were the ugly ducklings, my cousins wouldn't play with us, and my aunts and uncles always treated us like we didn't deserve anything. Then my brother was born, he was white, and he got ill when he was very little, and everyones attention turned to him making everything he wanted... making him a little spoiled prince. He got healthy by the time he had to go to elementary school, but they let him do pretty much he wanted, and obviously in school he was diagnosed with ADD and for that whenever he was behaving like a real prick he had an excuse. He used to say my sister and I had no skin because our skin were dark and looked down on us because of that. By the time he was 11 or 12 he began to hit us, my sister and I, he really beat us hard, specially my sister who was weaker than me, once he dragged her by the hair around the house, and he used to slap her, and hit her with his fists in her body... I usually came between them so she wouldn't feel the punches, and once I pinned my brother against the floor and punched in his face so hard my fists ached for days, after that he never punched my sister again when I was home. My parents usually said you have to understand your brother because he is ADD... It was pretty frustrating...

Then I got to grad school and discovered that I'm smart, pretty damn intelligent and I started to have less and less drama in my life because nobody cared if I was ugly or not, if I had designer clothes or not, they only cared if I had anything in my head and as it turned out all the reading I did when I was younger DID helped... I learned I could be sexy even if I wasn't all that attractive, so I could get boys or girls if I wanted to... I learned I wasn't as bad as all those people made me believe I was... I finished my masters degree two years ago, top of my class and I now work at a University...


I cannot say that I'm completely over all I've been through but I'm getting there.
phew thanks for reading my rant...

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Este video me resulta perturbador en muchos niveles...

Major Lazer "Pon De Floor" from Eric Wareheim on Vimeo.

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